C E L U L I T I S
LA ETERNA BATALLA CONTRA LAS GRASAS...
... Para explicarlo sencillamente, celulitis es la “gordura” que no se puede perder. Mientras la gordura normal se puede perder con un régimen común de dieta y ejercicios, la celulitis no, porque no es sólo grasa. Es un tejido con una consistencia similar a la gelatina que está formado por agua, grasa y residuos, atrapados en compartimientos inamovibles debajo de la piel.
Estos compartimientos actúan como esponjas que absorben gran cantidad de agua, se hinchan y sobresalen, formando esos bultos tan característicos.
Vemos entonces que la celulitis no es una gordura común. Y por esa razón las dietas más estrictas no dan resultado. Cuando la ingesta de alimentos es menor que la requerida, automáticamente el cuerpo obtiene las calorías faltantes quemando sus propias reservas de grasa. Esto hará que desaparezca la grasa en muchas áreas del cuerpo pero la celulitis permanecerá, pues no se quema como la grasa normal.
La dieta adecuada consiste en purificar el cuerpo del exceso de agua y desechos tóxicos sin forzar a quemar las grasas en áreas innecesarias. De esta manera evitamos la pérdida de grasa en zonas como el busto, que se volvería fláccido y caído, atentando contra la armonía del cuerpo.
Por ello dada su importancia, nos dedicaremos mas adelante a relatar la forma correcta de alimentarse a fin de evitar ese gran fantasma que atenta contra la belleza femenina: La celulitis.
¿Es hereditaria?
Si, lo es. Lo corroboramos diariamente en el consultorio con sólo observar las deformaciones de la silueta de la madre que acompaña a su hija adolescente con los primeros síntomas de la enfermedad.
Pero no hay necesidad de aceptar esos muslos o rodillas porque su madre los tiene. Se pueden hacer muchas cosas para evitarlo.
¿Porqué los hombres no tienen celulitis?
La razón es que esta enfermedad es hormono-dependiente. Significa que tiene estrecha relación con las hormonas femeninas. Por esta razón comienza su insidioso devenir con la pubertad agravándose cada vez que aumenta en la mujer el tenor de estrógenos-progesterona como sucede por ejemplo durante los embarazos.
¿Cuándo comienza a instalarse?
Los primeros síntomas aparecen siempre en la pubertad. El descuido por la falta de atención ante la creciente deformación de los miembros inferiores en esta época decisiva de la vida, marca para siempre a las jovencitas.
Cada embarazo produce una agravación de la celulitis, lo que provoca en la mujer, joven aún, depresiones y frustraciones que inciden psicológicamente sobre todo el grupo familiar.
A medida que pasa el tiempo, se acrecienta el hábito del sedentarismo, disminuyendo los requerimientos calóricos, lo que trae aparejado un paulatino aumento de peso. Si a esto le agregamos una mayor ingesta alimentaria, tenemos el cuadro típico de la obesidad, que a su vez actúa negativamente sobre el proceso. Más tarde sobreviene la menopausia marcando el último eslabón de este devenir fenoménico.
Actualmente se admite que las perturbaciones iniciales se originan en las delicadas estructuras nerviosas del cerebro a raíz de agresiones externas como choques psíquicos, stress repetido, frustraciones etc.
En resumen, podemos afirmar que toda mujer, no importa su edad, debe estar atenta a la celulitis. A los 30 años, pocas mujeres están libres de ella.
¿Cómo se forma la celulitis?
El cuerpo humano es una de las máquinas más hermosas y funcionales que se hayan jamás diseñado. Es piel y huesos, nervios y músculos, sangre y órganos, todas trabajando simultáneamente bajo la dirección de ese brillante, misterioso e inigualable computador que es el cerebro.
Cada una de sus partes tiene una función definida en el esquema total de la vida. Nosotros nos vamos a abocar a sólo uno de los aspectos de ese esquema: el tejido conjuntivo.
Todos los músculos del cuerpo se hallan cubiertos por un acolchado formado por tejido conjuntivo y grasa. Este acolchado, que varía en su espesor, es el encargado de darle la suavidad característica a las líneas femeninas.
El tejido conjuntivo está integrado fundamentalmente por una especie de red de sostén en la que se ubican las células adiposas. Circulan constantemente entre ellas los líquidos nutritivos: agua, sangre y linfa. Estos líquidos contienen el oxígeno y las sustancias nutritivas indispensables para la piel y también limpian a los tejidos de toxinas.
La libre afluencia de los líquidos asegura el mecanismo de intercambio entre las células y el medio que las rodea. Cuando el proceso de eliminación de toxinas se hace más lento, algo cambia en las zonas propensas a la celulitis.
El tejido conjuntivo, saturado de agua y toxinas, se espesa, endurece, y se forman los típicos posos y grumos, recordando a la superficie de una gruesa cascara de naranja, esa textura tan característica de la celulitis.
¿Qué causas la desencadenan?
Las causas que desencadenan y contribuyen a la formación de la celulitis son:
Estrés
Fatiga
Tensión nerviosa
Malos hábitos alimentarios. Constipación
Consumo de poca cantidad de agua
Respiración deficiente
Vida sedentaria
Permanencia en ambientes con aire viciado
Alteraciones en circulación (várices)
Hábito de fumar
Todos estos factores alteran de alguna manera el proceso de eliminación de sustancias tóxicas de los tejidos. Y por ese motivo contribuyen a la instalación de los trastornos circulatorios desencadenados por las hormonas femeninas.
La celulitis puede considerarse como una forma de envenenamiento del tejido conjuntivo. Nuestro cuerpo tiene un maravilloso sistema para eliminar toxinas a través de pulmones, hígado, riñones, intestinos y piel. Pero cuando se cometen abusos, no es posible completar el proceso normal de eliminación.
Esta eliminación puede producirse eficazmente para un consumo diario normal, pero no si éste es excesivo: alcohol, café, té, especias, chocolate, crema, manteca, grasa animal, fritos. Debe evitarse o restringirse al mínimo (y nunca hacerlo sin prescripción médica) la ingestión de medicamentos.
El hábito de fumar produce en el organismo alteraciones de las paredes arteriales que llevará a su endurecimiento, proceso que se conoce como arteritis obliterante. El tejido celulítico, cuya circulación ya está comprometida por el proceso en sí, vería aún más afectada su oxigenación.
¿Dónde se localiza?
La celulitis puede ser generalizada o bien localizarse en zonas especificas, lo que es mucho más frecuente
Celulitis generalizada
Aparece casi exclusivamente en mujeres obesas, con hábitos alimentarios desequilibrados. Comienza en la pubertad, acompañada de obesidad acentuada en ambos miembros inferiores que muestran así tempranamente trastornos circulatorios. Durante la segunda década de su vida se producen bruscos aumentos de peso desencadenados por las alteraciones propias de los embarazos, abortos y partos.
En la cuarta década se hace progresiva la obesidad. Aparecen los primeros síntomas de artrosis agravados en los miembros inferiores por el excesivo peso que están obligados a soportar. Esto ocasiona importantes trastornos estéticos.
La menopausia marca un recrudecimiento del proceso y la paciente muy obesa, muestra la deformación fibrotica de su tejido conjuntivo en todo su cuerpo, desde la nuca hasta los tobillos. Este tipo de celulitis es la más complicada desde el punto de vista terapéutico, la que causa mayor defecto estético y la más rebelde al tratamiento si éste no se realiza en forma correcta.
Celulitis localizada
Las celulitis localizadas originan fenómenos dolorosos, cuya intensidad no siempre está relacionada con las dimensiones del infiltrado. Las zonas donde la celulitis muestra preferencia son: la parte superior interna y posterior de los muslos; la parte interna de las rodillas; el abdomen; las nalgas; los tobillos; la parte inferior de la espalda; la parte superior de los brazos; la parte superior de la espalda, justo debajo de los hombros.
Todavía esta en discusión porque la celulitis se ubica con preferencia en estas áreas.
Aunque la celulitis puede ser particular por las zonas que ataca, no lo es en cuanto a quién ataca. Mujeres de todos los tamaños y talles, de cualquier peso y edad son todas vulnerables. Como vemos la celulitis no tiene prejuicios.
¿Hay distintos tipos de celulitis?
Si, ya que la celulitis presenta aspectos diferentes según las características del tejido afectado, por lo que podemos clasificarlas en:
Celulitis dura
Celulitis fláccida
Celulitis edematosa
Celulitis mixta
Celulitis dura
Celulitis Dura
Se encuentra en mujeres jóvenes de buen físico y generalmente deportistas o bailarinas, cuyos tejidos son firmes y bien tonificados y sin edema, lo que dificulta su reconocimiento. La patología, sin embargo, se hace evidente por medio de la prueba de pellizca miento y aparición de la “piel de naranja”.
La zona afectada se presenta rígida, con aspecto de masa compacta. La piel que la recubre está aumentada de espesor en forma regular y uniforme.
La gran distensión ocasionada por la enfermedad produce la ruptura de las fibras elásticas de la piel y la aparición de grietas de color rojizo o blanco. Estas aparecen solamente en celulitis dura y están más relacionadas con el tipo de piel que con el proceso mismo.
Encontramos esta variedad de la enfermedad en:
a) Personas obesas que todavía no han sido sometidas a tratamiento de adelgazamiento.
b) Pacientes de peso medio o ligeramente superior a lo normal (son los más frecuentes)
c) Pacientes de peso normal o ligeramente inferior que tienen el proceso muy localizado, aislado y bien determinado
Celulitis fláccida
Es típica de las personas sedentarias o de aquellas que alguna vez fueron activas y ya no lo son. Algunas nacen con predisposición a padecerla, apareciendo en estos casos en forma temprana, en la pubertad y aún en la niñez.
También son proclives a ella aquellas pacientes que se sometieron a reiterados y severos tratamientos dietéticos y que, habiendo bajado bruscamente de peso, lo recuperaron de igual manera apenas suspendido el régimen.
Los tejidos blandos, sin consistencia debido al poco tono muscular que tienen, producen deformaciones que se hunden y aplastan a la menor presión tomando distintos aspectos de acuerdo al estado posicional del paciente. Al deambular se aprecia el balanceo característico de la masa celulítica que tiende a ocupar grandes zonas, flotando entre la piel y los músculos en forma de pliegues y bultos fláccidos. Esto hace que sea una afección muy evidente y muy poco atractiva.
El signo de la “piel de naranja” está presente en todo su esplendor, a veces sin necesidad de pellizca miento a simple vista.
Son frecuentes las várices y varicosidades, así como también los edemas blandos o hinchazones con mucha retención de líquidos. Los miembros duros y torpes dificultan la de ambulación que es lenta e insegura.
El estado general de la paciente se encuentra afectado y los síntomas que aparecen son:
Fatiga permanente
Debilidad general
Mareos
Tendencia a la hipotensión
Nerviosismo e insomnio
Tanto los mareos como la hipotensión se producen durante breves instantes, al cambiar bruscamente de posición y se explica por la afluencia de gran cantidad de sangre a estas regiones en detrimento de la circulación cerebral. El equilibrio se restablece rápidamente volviendo la presión sanguínea a sus valores normales.
Celulitis edematosa
Se encuentra en pacientes de toda edad, pero es más frecuente entre jóvenes y adolescentes. Es la forma de la celulitis de la pubertad y, cuando aparece en mujeres adultas, éstas refieren haber padecido siempre de “piernas gruesas”. Esta forma clínica por su aparición precoz, presenta graves consecuencias, tanto psicológicas como físicas.
Se localiza principalmente en los miembros inferiores a los que invade en su totalidad y hace que se presenten a la inspección con un aumento uniforme de tamaño, sin aparente deformación.
El “signo de piel de naranja” aparece desde sus inicios, facilitando de este modo el diagnostico precoz.
Debemos considerar esta variedad clínica como una enfermedad seria, ya que por la precocidad de aparición como por las graves consecuencias que ocasiona y que son la dificultad de movilización, acompañada de dolor de los miembros inferiores, que hace cada vez más limitada la de ambulación. Esto puede comprobarse en el caso de aquellas mujeres menopáusicas con enormes piernas, prácticamente incapacitadas de caminar.
No debemos descuidar las graves consecuencias psicológicas que se producen en las jovencitas que presentan piernas gruesas, desproporcionadas a su físico, de andar torpe, sin gracia y a las que nadie considera necesario someter al tratamiento. No debe sorprendernos encontrar en ellas trastornos emocionales, complejos, inhibiciones, pérdida de entusiasmo debido al ridículo aspecto de sus piernas incapaces de provocar la admiración de los hombres.
Celulitis mixta
En general las formas de celulitis dura, fláccida y edematosa no se encuentran en forma pura, sino que pueden aparecer en forma mixta.
Por ejemplo, hay pacientes que presentan la variedad dura en la parte externa del muslo, y acompañada de celulitis fláccida en la parte interna. Otra sería una celulitis dura en las piernas asociada a fláccida en el abdomen.
¿Cómo se reconoce la celulitis?
Sabemos que la celulitis es diferente de la gordura, aunque en ocasiones ambas coexisten haciendo más complicado el proceso.
La gordura al comprimirla tiene una textura suave, no presentando ni bultos ni protuberancias.
En cambio, la celulitis en casos avanzados presenta, ya a simple vista, un aspecto irregular con bultos y depresiones característicos.
Cuando el proceso se acaba de iniciar podemos ponerlo en evidencia mediante un sencillo procedimiento que se realiza de la siguiente manera:
Se presionan los tejidos entre el dedo índice y pulgar o entre las palmas de las manos. Si hay celulitis, la piel se posea y toma el aspecto de “piel de naranja”. También se observa una sensibilidad característica que no se presenta al comprimir una zona libre de celulitis y que es índice de la compresión que el tejido celulítico realiza sobre las delicadas terminaciones nerviosas. En un estado más avanzado, los tejidos afectados se vuelven fláccidos y muy sensibles.
¿Cómo se mide el grado de afección?
La manera más sencilla de evaluación es con un centímetro. Pero existen estudios como la termo grafía que diagnostican con precisión el daño producido por la celulitis.
Consiste en apoyar las placas termo gráficas durante algunos segundos sobre la zona hasta que los cristales del líquido se colorean de acuerdo a la variación de temperatura, que depende de la alteración micro circulatoria provocada por el tejido celulítico. Se obtienen así imágenes que permiten seguir la evolución de la enfermedad.
Con la termo grafía se puede graficar la evolución de la celulitis en 4 grados. Grado 1 con alteraciones incipientes, grado 2 y 3 con mayores daños hasta el grado 4 donde se expresa la enfermedad en su máxima intensidad.
¿Cuál es el esquema terapéutico?
La lucha contra la celulitis será exitosa si la realizamos con todo el arsenal terapéutico con que se cuenta actualmente y formando un frente común médico – esteticista – paciente. En médico diagnosticando y aconsejando el tratamiento a seguir, las manos de la esteticista modelando el cuerpo y la paciente siguiendo fielmente las indicaciones prescriptas.
El esquema terapéutico llevado a cabo por el cuerpo médico de la Fundación Flebológica internacional es el siguiente:
Medidas de orden general:
Dietas anti celulíticas,
Ejercicios anti celulíticos,
Eliminación de tóxicos (alcohol y tabaco café),
Evitar el estrés.
Médicas de orden específicos:
Tratamiento médico
Mesoterapia (la mejor opción!!)
Drenaje linfático manual. (Masajes)(Hielo terapia)
Fisiatría
Tratamiento quirúrgico aunque con muy pobres resultados.
¿En qué consiste una dieta anti celulítica?
Pues bien, ahora que hemos aprendido las características de cada uno de los alimentos que diariamente ingerimos, sólo nos resta elegir entre ellos a los más adecuados para apuntalar el metabolismo a fin de evitar que la celulitis siga haciendo estragos en nuestra silueta.
Adquirir el hábito de una buena dieta anti celulítica, además de contribuir a evitar el exceso de peso, incrementa la eliminación de los desechos tóxicos; es decir, ayuda a la purificación del organismo. No se trata solamente de un menor consumo de calorías sino de la ingestión de alimentos preparados en forma natural, fáciles de digerir, que ayudan al organismo a quemar los desechos. Por eso están prohibidas las comidas que tienden a sobrecargar el hígado y dificultar la digestión.
La dieta anti celulítica es placentera y fácil de seguir porque su preparación es muy simple. La siguiente es una lista de los alimentos que básicamente la integran:
Vegetales: en lo posible crudos.
Frutas: también crudas.
Ensaladas: aderezadas con aceites vegetales puros de buena calidad.
Jugos de frutas.
Huevos: preparados sin mantecas ni grasas.
Quesos: poco grasosos.
Yogur: con o sin frutas.
Leche: descremada.
Carne, aves, pescados: magros al horno o a la parrilla.
A esto hay que agregarle un consumo diario de ocho vasos de agua como mínimo.
-La sal es usada en demasía por mucha gente y es uno de los factores que intervienen en el proceso celulítico.
-No olvidemos que éste es causado en parte por el agua atrapada en los tejidos. Y justamente es la sal la sustancia que retiene esa agua. Es, pues, importante disminuirla todo lo posible para prevenir esa retención y, además, facilitar la salida del líquido ya retenido.
-Por la misma razón debe evitarse el consumo de alimentos enlatados, ya que para su conservación se usa la sal.
- Las comidas pueden realzarse perfectamente utilizando especias y hierbas como aderezo. Cualquiera de las siguientes especias puede reemplazar maravillosamente a la sal:
Albahaca, tomillo, estragón, azafrán, romero, páprika, perejil fresco o seco, ajo, cebolla, jugo de limón, menta, clavo de olor.
Algunos consejos que ayudarán a eliminar y prevenir la celulitis son:
Nunca coma rápido. Tómese su tiempo y mastique bien la comida
Evite irritarse durante las comidas con discusiones, problemas o viendo televisión.
La funciones del aparato digestivo se cumplen mejor si respetamos los horarios.
Disfrute de sus comidas. Aunque su dieta le imponga restricciones, utilice la imaginación para crear menús ricos e interesantes.
Si la invitan a salir disfrute su salida. Si la invitan a un trago acepte sólo uno, preferentemente simple (Whisky, con hielo o agua) y bébalo muy despaciosamente. Pero recuerde que esto es válido sólo para ocasiones especiales en que se encuentra en compañía.).
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CELULITIS
LA ETERNA BATALLA CONTRA LAS GRASAS...
Las características más importantes de la piel envejecida son:
Piel seca: es la consecuencia de que la capacidad de retención de los agentes hidratantes se reduzca. Y no sólo de las reservas de agua sino también de otros elementos como aminoácidos o proteínas, lo que provoca una pérdida de estructura del cristal líquido, dando lugar a una piel con menos luminosidad y más apagada.
Oxidación : La desnaturalización molecular es la causa directa. Se trata de un proceso debilitador de la pared celular causado principalmente por los radicales libres, que destruyen el colágeno y la elastina haciendo que la epidermis pierda elasticidad y firmeza. De esta manera, se reduce también la capacidad de recuperación de la piel y aumentan las líneas de expresión y arrugas.
Renovación Celular lenta: la capacidad de regeneración celular se ve sobrepasada por los procesos de destrucción y rotura celular.
La renovación celular se hace cada vez más lenta con el avance de la edad y el tejido epidérmico más fino. Así disminuye el espesor del estrato corneo de la epidermis, capa exterior de la piel y su principal protección frente a agentes externos, aumentando su fragilidad.
La alteración del metabolismo provoca además que la formación y composición celular sea irregular, dando lugar, entre otras cosas, a la aparición de manchas y cambios de pigmentación. Cuando la renovación celular se hace más lenta, disminuye la cantidad y calidad de las fibras de colágeno y elastina, produciendo una disminución en la elasticidad y firmeza y disminuyendo la capacidad de recuperación de la piel, por lo que aumentan las líneas de expresión y arrugas.
Los factores causantes de la involución cutánea se clasifican en genéticos, hormonales, nutricionales, ambientales y mecánicos.
Los genéticos se refieren a la disposición natural de la piel a envejecer de acuerdo a la herencia familiar.
Los hormonales aparecen, por ejemplo, en la menopausia con la disminución de los estrógenos, de las fibras elásticas y del colágeno.
Los nutricionales hacen presentes cuando hay deficiencia de vitaminas, fundamentalmente la vitamina A, E y C, y de oligoelementos (como el cobre, selenio, y otros).
Los ambientales son muy importantes, y están en relación a los rayos ultravioletas A y B, de ahí la importancia de usar productos con protección solar en toda época.
Los factores mecánicos, que derivan de los movimientos naturales de expresión y gestos.
Como se puede observar los factores que intervienen en el envejecimiento de nuestra piel son varios como son variados los tratamientos que se pueden aplicar y que van a depender de la afección estética que se quiera tratar, la edad de la persona y las condiciones en que se encuentra la piel. Un profesional en estética será quien podrá guiar y realizar el tratamiento más adecuado para cada caso.
... Para explicarlo sencillamente, celulitis es la “gordura” que no se puede perder. Mientras la gordura normal se puede perder con un régimen común de dieta y ejercicios, la celulitis no, porque no es sólo grasa. Es un tejido con una consistencia similar a la gelatina que está formado por agua, grasa y residuos, atrapados en compartimientos inamovibles debajo de la piel. Estos compartimientos actúan como esponjas que absorben gran cantidad de agua, se hinchan y sobresalen, formando esos bultos tan característicos.
Vemos entonces que la celulitis no es una gordura común. Y por esa razón las dietas más estrictas no dan resultado. Cuando la ingesta de alimentos es menor que la requerida, automáticamente el cuerpo obtiene las calorías faltantes quemando sus propias reservas de grasa. Esto hará que desaparezca la grasa en muchas áreas del cuerpo pero la celulitis permanecerá, pues no se quema como la grasa normal. La dieta adecuada consiste en purificar el cuerpo del exceso de agua y desechos tóxicos sin forzar a quemar las grasas en áreas innecesarias. De esta manera evitamos la pérdida de grasa en zonas como el busto, que se volvería fláccido y caído, atentando contra la armonía del cuerpo.
Por ello dada su importancia, nos dedicaremos mas adelante a relatar la forma correcta de alimentarse a fin de evitar ese gran fantasma que atenta contra la belleza femenina: La celulitis.
¿Es hereditaria?
Si, lo es. Lo corroboramos diariamente en el consultorio con sólo observar las deformaciones de la silueta de la madre que acompaña a su hija adolescente con los primeros síntomas de la enfermedad.
Pero no hay necesidad de aceptar esos muslos o rodillas porque su madre los tiene. Se pueden hacer muchas cosas para evitarlo y este libro le enseñará qué y cómo hacerlo.
¿Porqué los hombre no tienen celulitis?
La razón es que esta enfermedad es hormona-dependiente. Significa que tiene estrecha relación con las hormonas femeninas. Por esta razón comienza su insidioso devenir con la pubertad agravándose cada vez que aumenta en la mujer el tenor de estrógenos-progesterona como sucede por ejemplo durante los embarazos.
¿Cuándo comienza a instalarse?
Los primeros síntomas aparecen siempre en la pubertad. El descuido por la falta de atención ante la creciente deformación de los miembros inferiores en esta época decisiva de la vida, marca para siempre a las jovencitas. Cada embarazo produce una agravación de la celulitis, lo que provoca en la mujer, joven aún, depresiones y frustraciones que inciden psicológicamente sobre todo el grupo familiar. A medida que pasa el tiempo, se acrecienta el hábito del sedentarismo, disminuyendo los requerimientos calóricos, lo que trae aparejado un paulatino aumento de peso. Si a esto le agregamos una mayor ingesta alimentaria, tenemos el cuadro típico de la obesidad, que a su vez actúa negativamente sobre el proceso. Más tarde sobreviene la menopausia marcando el último eslabón de este devenir fenoménico.
Actualmente se admite que las perturbaciones iniciales se originan en las delicadas estructuras nerviosas del cerebro a raíz de agresiones externas como choques psíquicos, stress repetido, frustraciones etc.
En resumen, podemos afirmar que toda mujer, no importa su edad, debe estar atenta a la celulitis. A los 30 años, pocas mujeres están libres de ella.
¿Cómo se forma la celulitis?
El cuerpo humano es una de las máquinas más hermosas y funcionales que se hayan jamás diseñado. Es piel y huesos, nervios y músculos, sangre y órganos, todas trabajando simultáneamente bajo la dirección de ese brillante, misterioso e inigualable computador que es el cerebro.
Cada una de sus partes tiene una función definida en el esquema total de la vida. Nosotros nos vamos a abocar a sólo uno de los aspectos de ese esquema: el tejido conjuntivo.
Todos los músculos del cuerpo se hallan cubiertos por un acolchado formado por tejido conjuntivo y grasa. Este acolchado, que varía en su espesor, es el encargado de darle la suavidad característica a las líneas femeninas. El tejido conjuntivo está integrado fundamentalmente por una especie de red de sostén en la que se ubican las células adiposas. Circulan constantemente entre ellas los líquidos nutritivos: agua, sangre y linfa. Estos líquidos contienen el oxígeno y las sustancias nutritivas indispensables para la piel y también limpian a los tejidos de toxinas. La libre afluencia de los líquidos asegura el mecanismo de intercambio entre las células y el medio que las rodea. Cuando el proceso de eliminación de toxinas se hace más lento, algo cambia en las zonas propensas a la celulitis. El tejido conjuntivo, saturado de agua y toxinas, se espesa, endurece, y se forman los típicos posos y grumos, recordando a la superficie de una gruesa cáscara de naranja, esa textura tan característica de la celulitis.
Qué causas la desencadenan?
Las causas que desencadenan y contribuyen a la formación de la celulitis son:
Estrés
Fatiga
Tensión nerviosa
Malos hábitos alimentarios. Constipación
Consumo de poca cantidad de agua
Respiración deficiente
Vida sedentaria
Permanencia en ambientes con aire viciado
Alteraciones en circulación (várices)
Hábito de fumar
Todos estos factores alteran de alguna manera el proceso de eliminación de sustancias tóxicas de los tejidos. Y por ese motivo contribuyen a la instalación de los trastornos circulatorios desencadenados por las hormonas femeninas.
La celulitis puede considerarse como una forma de envenenamiento del tejido conjuntivo. Nuestro cuerpo tiene un maravilloso sistema para eliminar toxinas a través de pulmones, hígado, riñones, intestinos y piel. Pero cuando se cometen abusos, no es posible completar el proceso normal de eliminación. Esta eliminación puede producirse eficazmente para un consumo diario normal, pero no si éste es excesivo: alcohol, café, té, especias, chocolate, crema, manteca, grasa animal, fritos. Debe evitarse o restringirse al mínimo (y nunca hacerlo sin prescripción médica) la ingestión de medicamentos.
El hábito de fumar produce en el organismo alteraciones de las paredes arteriales que llevará a su endurecimiento, proceso que se conoce como arteritis obliterante. El tejido celulítico, cuya circulación ya está comprometido por el proceso en sí, vería aún más afectada su oxigenación.
¿Dónde se localiza?
La celulitis puede ser generalizada o bien localizarse en zonas especificas, lo que es mucho más frecuente
Celulitis generalizada
Aparece casi exclusivamente en mujeres obesas, con hábitos alimentarios desequilibrados. Comienza en la pubertad, acompañada de obesidad acentuada en ambos miembros inferiores que muestran así tempranamente trastornos circulatorios. Durante la segunda década de su vida se producen bruscos aumentos de peso desencadenados por las alteraciones propias de los embarazos, abortos y partos.
En la cuarta década se hace progresiva la obesidad. Aparecen los primeros síntomas de artrosis agravados en los miembros inferiores por el excesivo peso que están obligados a soportar. Esto ocasiona importantes trastornos estéticos.
La menopausia marca un recrudecimiento del proceso y la paciente muy obesa, muestra la deformación fibrogeloide de su tejido conjuntivo en todo su cuerpo, desde la nuca hasta los tobillos. Este tipo de celulitis es la más complicada desde el punto de vista terapéutico, la que causa mayor defecto estético y la más rebelde al tratamiento si éste no se realiza en forma correcta.
Celulitis localizada
Las celulitis localizadas originan fenómenos dolorosos, cuya intensidad no siempre está relacionada con las dimensiones del infiltrado. Las zonas donde la celulitis muestra preferencia son: la parte superior interna y posterior de los muslos; la parte interna de las rodillas; el abdomen; las nalgas; los tobillos; la parte inferior de la espalda; la parte superior de los brazos; la parte superior de la espalda, justo debajo de los hombros.
Todavía esta en discusión porque la celulitis se ubica con preferencia en estas áreas.
Aunque la celulitis puede ser particular por las zonas que ataca, no lo es en cuanto a quién ataca. Mujeres de todos los tamaños y talles, de cualquier peso y edad son todas vulnerables. Como vemos la celulitis no tiene prejuicios.
¿Hay distintos tipos de celulitis?
Si, ya que la celulitis presenta aspectos diferentes según las características del tejido afectado, por lo que podemos clasificarlas en:
Celulitis dura
Celulitis fláccida
Celulitis edematosa
Celulitis mixta
Celulitis dura
Se encuentra en mujeres jóvenes de buen físico y generalmente deportistas o bailarinas, cuyos tejidos son firmes y bien tonificados y sin edema, lo que dificulta su reconocimiento. La patología, sin embargo, se hace evidente por medio de la prueba de pellizcamiento y aparición de la “piel de naranja”.
La zona afectada se presenta rígida, con aspecto de masa compacta. La piel que la recubre está aumentada de espesor en forma regular y uniforme.
La gran distensión ocasionada por la enfermedad produce la ruptura de las fibras elásticas de la piel y la aparición de grietas de color rojizo o blanco. Estas aparecen solamente en celulitis dura y están más relacionadas con el tipo de piel que con el proceso mismo.
Encontramos esta variedad de la enfermedad en:
a) Personas obesas que todavía no han sido sometidas a tratamiento de adelgazamiento.
b) Pacientes de peso medio o ligeramente superior a lo normal (son los más frecuentes)
c) Pacientes de peso normal o ligeramente inferior que tienen el proceso muy localizado, aislado y bien determinado
Celulitis fláccida
Es típica de las personas sedentarias o de aquellas que alguna vez fueron activas y ya no lo son. Algunas nacen con predisposición a padecerla, apareciendo en estos casos en forma temprana, en la pubertad y aún en la niñez.
También son proclives a ella aquellas pacientes que se sometieron a reiterados y severos tratamientos dietéticos y que, habiendo bajado bruscamente de peso, lo recuperaron de igual manera apenas suspendido el régimen.
Los tejidos blandos, sin consistencia debido al poco tono muscular que tienen, producen deformaciones que se hunden y aplastan a la menor presión tomando distintos aspectos de acuerdo al estado posicional del paciente. Al deambular se aprecia el balanceo característico de la masa celulítica que tiende a ocupar grandes zonas, flotando entre la piel y los músculos en forma de pliegues y bultos fláccidos. Esto hace que sea una afección muy evidente y muy poco atractiva.
El signo de la “piel de naranja” está presente en todo su esplendor, a veces sin necesidad de pellizcamiento a simple vista.
Son frecuentes las várices y varicosidades, así como también los edemas blandos o hinchazones con mucha retención de líquidos. Los miembros duros y torpes dificultan la deambulación que es lenta e insegura.
El estado general de la paciente se encuentra afectado y los síntomas que aparecen son:
Fatiga permanente
Debilidad general
Mareos
Tendencia a la hipotensión
Nerviosismo e insomnio
Tanto los mareos como la hipotensión se producen durante breves instantes, al cambiar bruscamente de posición y se explica por la afluencia de gran cantidad de sangre a estas regiones en detrimento de la circulación cerebral. El equilibrio se restablece rápidamente volviendo la presión sanguínea a sus valores normales.
Celulitis edematosa
Se encuentra en pacientes de toda edad, pero es más frecuente entre jóvenes y adolescentes. Es la forma de la celulitis de la pubertad y, cuando aparece en mujeres adultas, éstas refieren haber padecido siempre de “piernas gruesas”. Esta forma clínica por su aparición precoz, presenta graves consecuencias, tanto psicológicas como físicas.
Se localiza principalmente en los miembros inferiores a los que invade en su totalidad y hace que se presenten a la inspección con un aumento uniforme de tamaño, sin aparente deformación.
El “signo de piel de naranja” aparece desde sus inicios, facilitando de este modo el diagnostico precoz.
Debemos considerar esta variedad clínica como una enfermedad seria, ya que por la precocidad de aparición como por las graves consecuencias que ocasiona y que son la dificultad de movilización, acompañada de dolor de los miembros inferiores, que hace cada vez más limitada la de ambulación. Esto puede comprobarse en el caso de aquellas mujeres menopáusicas con enormes piernas, prácticamente incapacitadas de caminar.
No debemos descuidar las graves consecuencias psicológicas que se producen en las jovencitas que presentan piernas gruesas, desproporcionadas a su físico, de andar torpe, sin gracia y a las que nadie considera necesario someter al tratamiento. No debe sorprendernos encontrar en ellas trastornos emocionales, complejos, inhibiciones, pérdida de entusiasmo debido al ridículo aspecto de sus piernas incapaces de provocar la admiración de los hombres.
Celulitis mixta
En general las formas de celulitis dura, fláccida y edematosa no se encuentran en forma pura, sino que pueden aparecer en forma mixta.
Por ejemplo, hay pacientes que presentan la variedad dura en la parte externa del muslo, y acompañada de celulitis fláccida en la parte interna. Otra sería una celulitis dura en las piernas asociada a fláccida en el abdomen.
¿Cómo se reconoce la celulitis?
Sabemos que la celulitis es diferente de la gordura, aunque en ocasiones ambas coexisten haciendo más complicado el proceso.
La gordura al comprimirla tiene una textura suave, no presentando ni bultos ni protuberancias.
En cambio, la celulitis en casos avanzados presenta, ya a simple vista, un aspecto irregular con bultos y depresiones característicos.
Cuando el proceso se acaba de iniciar podemos ponerlo en evidencia mediante un sencillo procedimiento que se realiza de la siguiente manera:
Se presionan los tejidos entre el dedo índice y pulgar o entre las palmas de las manos. Si hay celulitis, la piel se pocea y toma el aspecto de “piel de naranja”. También se observa una sensibilidad característica que no se presenta al comprimir una zona libre de celulitis y que es índice de la compresión que el tejido celulítico realiza sobre las delicadas terminaciones nerviosas. En un estado más avanzado, los tejidos afectados se vuelven fláccidos y muy sensibles.
¿Cómo se mide el grado de affeción?
La manera más sencilla de evaluación es con un centímetro. Pero existen estudios como la termografía que diagnostican con precisión el daño producido por la celulitis.
Consiste en apoyar las placas termográficas durante algunos segundos sobre la zona hasta que los cristales del líquido se colorean de acuerdo a la variación de temperatura, que depende de la alteración microcirculatoria provocada por el tejido celulítico. Se obtienen así imágenes que permiten seguir la evolución de la enfermedad.
Con la termografía se puede graficar la evolución de la celulitis en 4 grados. Grado 1 con alteraciones incipientes, grado 2 y 3 con mayores daños hasta el grado 4 donde se expresa la enfermedad en su máxima intensidad.
¿Cuál es el esquema terapéutico?
La lucha contra la celulitis será exitosa si la realizamos con todo el arsenal terapéutico con que se cuenta actualmente y formando un frente común médico – esteticista – paciente. En médico diagnosticando y aconsejando el tratamiento a seguir, las manos de la esteticista modelando el cuerpo y la paciente siguiendo fielmente las indicaciones prescriptas.
El esquema terapéutico llevado a cabo por el cuerpo médico de la Fundación Flebológica internacional es el siguiente:
Medidas de orden general:
dietas anticelulíticas,
depuraciones pulmonar, renal, intestinal y por piel, (mesoterapia ej)
ejercicios anticelulíticos,
eliminación de tóxicos (alcohol y tabaco café),
evitar el estrés.
Médicas de orden específicos:
Tratamiento médico
Mesoterapia
Fisiatría
Tratamiento quirúrgico
¿En qué consiste una dieta anticelulítica?
Pues bien, ahora que hemos aprendido las características de cada uno de los alimentos que diariamente ingerimos, sólo nos resta elegir entre ellos a los más adecuados para apuntalar el metabolismo a fin de evitar que la celulitis siga haciendo estragos en nuestra silueta.
Adquirir el hábito de una buena dieta anticelulítica, además de contribuir a evitar el exceso de peso, incrementa la eliminación de los desechos tóxicos; es decir, ayuda a la purificación del organismo. No se trata solamente de un menor consumo de calorías sino de la ingestión de alimentos preparados en forma natural, fáciles de digerir, que ayudan al organismo a quemar los desechos. Por eso están prohibidas las comidas que tienden a sobrecargar el hígado y dificultar la digestión.
La dieta anticelulítica es placentera y fácil de seguir porque su preparación es muy simple. La siguiente es una lista de los alimentos que básicamente la integran:
Vegetales: en lo posible crudos.
Frutas: también crudas.
Ensaladas: aderezadas con aceites vegetales puros de buena calidad.
Jugos de frutas.
Huevos: preparados sin mantecas ni grasas.
Quesos: poco grasosos.
Yogur: con o sin frutas.
Leche: descremada.
Carne, aves, pescados: magros al horno o a la parrilla.
A esto hay que agregarle un consumo diario de ocho vasos de agua como mínimo.
La sal es usada en demasía por mucha gente y es uno de los factores que intervienen en el proceso celulítico. No olvidemos que éste es causado en parte por el agua atrapada en los tejidos. Y justamente es la sal la sustancia que retiene esa agua. Es, pues, importante disminuirla todo lo posible para prevenir esa retención y, además, facilitar la salida del líquido ya retenido. Por la misma razón debe evitarse el consumo de alimentos enlatados, ya que para su conservación se usa la sal. Las comidas pueden realzarse perfectamente utilizando especias y hierbas como aderezo. Cualquiera de las siguientes especias pueden reemplazar maravillosamente a la sal:
Albahaca, tomillo, estragón, azafrán, romero, páprika, perejil fresco o seco, ajo, cebolla, jugo de limón, menta, clavo de olor.
Algunos consejos que ayudarán a eliminar y prevenir la celulitis son:
Nunca coma rápido. Tómese su tiempo y mastique bien la comida
Evite irritarse durante las comidas con discusiones, problemas o viendo televisión.
La funciones del aparato digestivo se cumplen mejor si respetamos los horarios.
Disfrute de sus comidas. Aunque su dieta le imponga restricciones, utilice la imaginación para crear menús ricos e interesantes.
Si la invitan a salir disfrute su salida. Si la invitan a un trago acepte sólo uno, preferentemente simple (Whisky, con hielo o agua) y bébalo muy despaciosamente. Pero recuerde que esto es válido sólo para ocasiones especiales en que se encuentra en compañía.)
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